Todo comenzó aproximadamente el 26 o 27 de diciembre del 2004. Fue un encuentro maravilloso ente tu papá y yo, el mejor momento de nuestras vidas, algo mágico parecía inundar la atmósfera, y en un instante sublime llegaste tú.

No sabía que esperar o sentir, tenía miedo, alegría, a veces sentía tristeza y otras moría de la emoción.

Desde el primer instante que supimos de ti, la euforia surgió de todas partes; sabía que dentro de mí había algo enigmático, sensaciones y preocupaciones se unieron generando un mar de confusión y un mundo de felicidad. Suena raro verdad?.

Nuestra historia comenzó cuando nos confirmaron que medias 6 mm. Qué locura, solo 6 mm y un corazón lleno de vida! La mirada de Javier se enterneció hasta las lágrimas, me tomó de la mano y me dio un beso en la frente. Supe que era el hombre más feliz de la tierra. Por mi parte una inmensa alegría me llegó de pronto, quería gritar a todo el planeta que pronto llegarías.

Esa noche hablamos a todos los que pudimos y mandamos mensajes sobre ti, diciendo cuanto medias y lo bella que te veías en el ultrasonido, claro a nuestros ojos, porque en realidad solo eras una célula y un puntito palpitante que hacia las veces de un corazón.

Los primeros 4 meses fueron de mucha confusión, cambios y he de confesar, que preocupaciones. Nos entregaron la casa, nos mudamos a un lugar muy pequeño, recibí propuestas de cambio de área en el trabajo y me cambie 2 veces de puesto; en fin, una y mil tonterías hicimos y deshicimos.

Recuerdo que me sentía muy extraña al no sentir que estabas dentro, porque eras tan pequeñita que no percibía tus movimientos - que de seguro eran muchos; hasta que por fin el día esperado llegó, la primera vez que me diste una patadita. Fue uno de los días más felices de mi vida, por fin te hacías presente y me decías que todo iba a estar bien, que tú me estabas cuidando desde adentro y estabas feliz de conocerme. Ese día tuve la sensación de conocerte y que me conocías desde hace mucho tiempo…..es extraño no? Supe que serías Mi Mejor Amiga. De verdad fue maravillo sentirte, fue como si tuviera maripositas en el estomago.

Con el transcurso del tiempo te hacías más evidente dentro de mí, te movías lentamente pero con intensidad, a decir verdad te gustaba clavarme en las costillas tus rodillitas o pompitas, al grado de no poder respirar y a veces ni caminar del dolor. Otras veces podía sentir que te daba hipo, nunca supe por qué te pasaba eso, pero era divertido sentir tus espasmos y entonces me imaginaba que hacías una carita de ¡¡¡¡ya por favor!!!.

Desde la semana 28 hasta casi llegar a término mi embarazo empecé a asistir a un curso Psicoprofiláctico donde tres veces a la semana hacia ejercicio, (bueno, en realidad iba 2 veces, porque me daba flojera levantarme temprano el sábado) y un día a la semana asistían los papás para aprender un poco sobre como vendrías al mundo y qué método sería el mejor para las dos. Fue muy bonito, conocimos muchas parejas con las mismas o peores crisis que nosotros. Ahí conocimos a la maravillosa y especial Familia Vasconcelos, quienes me metieron en este rollo de escribir- ¡Gracias Andrea y Darío por su amistad incondicional y por todo el cariño que nos han dado en estos meses! y a La Familia Pato (Ale, Oscar el Pato mayor y Patito). Juntos armamos el equipo de los desmadrozos, cosa que a Gaby (nuestra maestra) no le pareció mucho, casi nos reprueba, jajaja.

En fin hay tanto que contar que podría llevarme meses describir paso a paso nuestras aventuras. Por lo pronto aquí le paro ya que viene la mejor parte, la cual estamos escribiendo papá y yo para no omitir detalles, el momento más intenso y que dejaría una huella impresionante en nuestras vidas…..tu llegada.

Me despido hijita, solo quiero que sepas que eres y serás Mi Mejor Amiga, y que estoy muy feliz de que me hayas elegido como tu mamá.

Te amo con todo mí ser.

Mamá.